Aquí en el patio
nadie sabe de mi soledad.
Las marcas enrojecidas
marcan ya mi piel.
El dolor aparece.
Y grito en el silencio
aunque tenga miedo y
mi sangre se ennegrece
Lucho por sobrevivir
aunque mi alma se muere
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sábado, 24 de diciembre de 2011
jueves, 27 de enero de 2011
LA HOJA -- RECUERDOS "FELICES" (III)
Su brillante color metálico se va oscureciendo a medida que penetra entre los tejidos, recuerdo cuando la encontré escondida en algún cajón desordenado llena de polvo, la extraje de la vieja afeitadora herencia de mi abuelo, tras observarla detenidamente y comprobar que su afilado no había desaparecido sabía lo que debía hacer….
jueves, 11 de noviembre de 2010
EL DOLOR
EL DOLOR
El dolor, punzante y desgarrador se apodera de mi cuerpo retorciéndolo y dejándome indefenso, mi mente comienza a elucubrar mientras él sigue con su trabajo de desgaste, pero hoy estoy más fuerte y voy a plantarle cara.
El dolor, punzante y desgarrador se apodera de mi cuerpo retorciéndolo y dejándome indefenso, mi mente comienza a elucubrar mientras él sigue con su trabajo de desgaste, pero hoy estoy más fuerte y voy a plantarle cara.
miércoles, 10 de noviembre de 2010
RECUERDOS “FELICES” (PARTE II)
RECUERDOS “FELICES” (PARTE II)
Abro los ojos y me veo rodeado de gente que me mira con las caras desencajadas por lo que acaban de presenciar, sus rostros están borrosos, me siento como ausente de la situación que estoy viviendo, no siento dolor a pesar de que debería, las manos de mi madre emergen de entre el enjambre de personas que están a mi alrededor y me levantan del suelo.
En sus brazos empiezo a sentir una fuerte quemazón en mi frente, mientras mi madre avanza de manera apresurada me da tiempo a girar la cabeza y ver el viejo muro de hormigón manchado de sangre.
Abro los ojos y me veo rodeado de gente que me mira con las caras desencajadas por lo que acaban de presenciar, sus rostros están borrosos, me siento como ausente de la situación que estoy viviendo, no siento dolor a pesar de que debería, las manos de mi madre emergen de entre el enjambre de personas que están a mi alrededor y me levantan del suelo.
En sus brazos empiezo a sentir una fuerte quemazón en mi frente, mientras mi madre avanza de manera apresurada me da tiempo a girar la cabeza y ver el viejo muro de hormigón manchado de sangre.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
RECUERDOS “FELICES” (PARTE I)
RECUERDOS “FELICES” (PARTE I)
Las heridas superfluas causadas por los golpes se cerraron ya hace años, de la mayor parte de ellas ni siquiera queda rastro alguno de las cicatrices, no me queda marca que refleje que algo desgarró mi piel hasta hacerla sangrar y amoratarla, el tiempo se encargo de borrarlas, las ocultó bajo un manto de sufrimiento y desesperación que de una manera silenciosa iba calando en mi interior, como el agua de lluvia se filtra por las grietas de los tejados acumulándose día tras día.
Las heridas superfluas causadas por los golpes se cerraron ya hace años, de la mayor parte de ellas ni siquiera queda rastro alguno de las cicatrices, no me queda marca que refleje que algo desgarró mi piel hasta hacerla sangrar y amoratarla, el tiempo se encargo de borrarlas, las ocultó bajo un manto de sufrimiento y desesperación que de una manera silenciosa iba calando en mi interior, como el agua de lluvia se filtra por las grietas de los tejados acumulándose día tras día.
domingo, 31 de octubre de 2010
NOCHES DE INFANCIA
NOCHES DE INFANCIA
Recuerdo los nervios de las noches previas de la vuelta a la rutina, como me revolvía en mi cama haciendo que las sabanas se cayeran al suelo, mis ojos abiertos como platos se quedaban fijos en la horrible lamparita de tres focos multicolor que me acompañó desde mis primeros años de vida, todavía me sonrío cuando recuerdo como la rompí con un bate para sustituirla por un plafón más “adulto”, creo que ese fue un día en el que se puede decir que deje atrás mi infancia de manera definitiva. Ahora me paro a pensar y creo que en esos años mi insomnio se empezó a alimentar lenta pero incesantemente de mis noches.
Recuerdo los nervios de las noches previas de la vuelta a la rutina, como me revolvía en mi cama haciendo que las sabanas se cayeran al suelo, mis ojos abiertos como platos se quedaban fijos en la horrible lamparita de tres focos multicolor que me acompañó desde mis primeros años de vida, todavía me sonrío cuando recuerdo como la rompí con un bate para sustituirla por un plafón más “adulto”, creo que ese fue un día en el que se puede decir que deje atrás mi infancia de manera definitiva. Ahora me paro a pensar y creo que en esos años mi insomnio se empezó a alimentar lenta pero incesantemente de mis noches.
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